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Identidad Gráfica

Detalles

La Identidad Gráfica

 



Afirma el considerado padre de la caracterología contemporánea, Ludwig Klages que, “para determinar la identidad de una persona la firma autógrafa tiene tanto valor jurídico como el color de los ojos, la forma del cráneo, las impresiones digitales, etc.” Llegando al principio de que: “La escritura es el resultado concreto y permanente del movimiento gráfico personal”

 

 

Crépieux Jamin, al iniciar su exposición del método grafológico, nos pone en antecedentes “La diversidad de escrituras es algo prodigioso (...) El trazado de un sólo palote permite nada menos que 8.549 millones de variaciones. Aplicando análogos cálculos al de la cifra 1, teniendo en cuenta sus distintas formas caligráficas y tipográficas y sus eventuales combinaciones con otra cifra o alguna letra, llegamos al total aproximado de:

 

857.560.902.216.027.392.000.000.000

 

Para las 26 letras y cifras de nuestro alfabeto obtenemos un 1 seguido de mil setecientos ceros.”

 

Aún así, Crepieux Jamin, dice que estas cifras no son nada, a pesar de su fabuloso volumen, comparadas con la realidad, ya que tomar como base del cálculo letras más complejas que el 1, tales como la B, H, M, R, F, etc., las cifras se multiplican extraordinariamente.

 

Concluye el maestro diciendo “ninguna escritura es idéntica a otra: he aquí la mejor prueba de la posibilidad de la ciencia grafológica.”

 

Por otra parte, de todos los gestos humanos es la escritura el más específicamente humano, aquel más íntimamente ligado a su formación psíquica superior. Y tiene la ventaja además de quedar fijado de forma permanente pudiendo ser analizado en cualquier tiempo y por cualquier persona.

Del Picchia, (Tratado de Documentoscopia) dice que, “negar la individualidad del gesto gráfico sería repudiar el reconocimiento de la personalidad humana.

 

Como preámbulo de cualquier consideración ulterior en materia Grafológica y Grafotécnica, podríamos preguntarnos, ¿Cuál es el fundamento, el paradigma sobre el que descansa la metodología grafológica, como ciencia general del grafismo?

¿Sobre qué hecho contrastado se han erigido las hipótesis del empirismo grafotécnico?

Dicho paradigma podría resumirse así:

Todo grafismo es individual e inconfundible

Este es el Principio fundamental sobre el que gravita toda consideración grafotécnica.

El maestro francés, Sollange Pellat, formuló en su libro Las leyes de la escritura la existencia de algunas leyes que rigen los grafismos.

Un Postulado General y cuatro Leyes Básicas.

Postulado General:

“Las leyes de la escritura no dependen de los alfabetos utilizados”

Las características individuales que definen multifactorialmente el grafismo, pertenecen al continente y no al contenido de la escritura. Por tanto, las leyes que determinan y definen la escritura afectan exclusivamente a la fisiognomía del trazado.

Ahora bien, es preciso estar familiarizado suficientemente con el alfabeto que sirve de soporte a la escritura objeto de análisis. Los alfabetos son creaciones del espíritu humano y se componen de signos pertenecientes a un sistema mediante el cual, el hombre, registra su pensamiento.

Los países occidentales utilizan el alfabeto latino que proviene del fenicio y que está compuesto de 26 signos o letras. Cualesquiera de las escrituras basadas en este alfabeto es susceptible de ser interpretada a la luz de las leyes generales de la escritura, al combinar, aunque en cada lengua de manera diferente, los mismos signos o letras.

Primera ley:

“El gesto gráfico está bajo la influencia directa del cerebro. Su forma no es modificada por el órgano escritor, si éste funciona normalmente y se encuentra suficientemente adaptado a su función”

Sollange Pellat nos recuerda que las características gráficas no dependen del organismo muscular.

Es el cerebro, la formación psíquica superior, la encargada de producir la escritura. Sin embargo, la exteriorización de las órdenes que dimanan del cerebro, se materializa a través del mecanismo muscular.

Cuando el escribiente pierde la mano o ésta se incapacita para escribir, y es la mano izquierda, los pies o la boca, los que han de suplirla, se conservan las mismas características gráficas.

Max Pulver dice al respecto, “No hemos de creer que la escritura es un producto de la mano, sino de determinadas partes de la corteza cerebral, de donde salen los impulsos motores para mover la pluma. Es, pues, el cerebro el que escribe. El brazo, la mano y los dedos no constituyen los verdaderos factores de las peculiaridades esenciales e individuales de la escritura. Ya Erlenmeyer y, sobre todo Preyer, nos han dado la prueba. Escribiendo con el pie, con el talón o la boca llegamos al mismo resultado si no tenemos en cuenta la coordinación imperfecta al principio debida a la falta de ejercicio”.

Múltiples ejemplos de mutilados tras las guerras que asolaron Europa en la primera mitad del siglo XX, confirman este punto.

Así, las variantes irrelevantes, no esenciales, motivadas por el tono muscular del momento, no tienen peso alguno frente a la “forma” (Gestalt) o imagen directriz que parte de la propia y cognitiva concepción de la escritura.

Klages advierte en su “Escritura y carácter”, “(...)ningún rasgo aislado de la escritura se repite con exactitud matemática. ¡El signo característico de todo fenómeno vital es oponerse a la regla!

Segunda ley:

“Cuando se escribe el “yo” está en acción, pero el sentimiento casi inconsciente de que el “yo” obra, pasa por alternativas continuas de intensidad y de debilidad. Está en su máxima intensidad donde existe un esfuerzo a realizar, esto es, en lo inicios; y en su mínima, donde el movimiento escritural está secundado por el impulso adquirido, esto es, en los finales”.

Lo que esta ley nos dice es que la escritura está secuenciada por factores conscientes e inconscientes y que es el complejo del “yo” el que está activo en mayor o menor medida, mientras escribimos. Los trazos iniciales presentan mayor intencionalidad que los finales que son más resultantes de la inercia del movimiento escritural.

Aquí, se nos habla del automatismo de los gestos gráficos. Cuando la voluntad (consciencia) interviene, allí donde es el predominio inconsciente lo que corresponde, se aprecia el esfuerzo.

Del Pichia comenta “En la práctica, la consecuencia del fenómeno se nota casi siempre en las imitaciones. Al principio del trabajo, el falsificador está excesivamente preocupado con la tarea. Al final, se deja afectar por el hábito, registrando entonces las marcas que permiten algunas veces determinar la autoría de las escrituras”.

Tercera ley:

“No se puede modificar voluntariamente, en un momento dado, la escritura natural, sino introduciendo en el trazado la propia marca del esfuerzo que se hizo para obtener la modificación”

Es importante señalar que es preciso que el material gráfico objeto de estudio sea representativo para ser tenido por expresión suficiente de la identidad gráfica de su autor, “Será indispensable que las representaciones gráficas contengan características suficientes para su identificación. De esta manera, un simple guarismo, aunque tenga su significado, no constituye grafismo o escritura. Es un fragmento gráfico, así como existen fragmentos de impresiones digitales, muchos de los cuales sin permitir identificación dactiloscópica (Del Pichia)”.

Como hemos visto, el grafismo pone de manifiesto una particular constelación de características morfológicas y cinéticas, que son la expresión propia de nuestra naturaleza, de nuestro entramado psicofísico.

No se puede impostar el grafismo impunemente, de la misma manera que no se puede impostar los gestos todos de nuestra personalidad, la voz, los ademanes, el talante..., los parámetros gráficos, presión, velocidad, forma, inclinación, etc., constituyen un todo característico, que se compone de expresiones individuales y que al igual que los gestos propios, resultan altamente definitorios.

Cuarta ley:

“El escritor que actúa en circunstancias en que el acto de escribir es particularmente difícil, traza instintivamente formas de letras que le son más habituales o más simples, de esquema más fácil de ser construido”.

Esta ley manifiesta la necesidad de tomar en consideración las circunstancias virtualmente anormales en que fue realizada la escritura, esto es, en la cama, de pie frente a la pared, sobre el capó de un coche, etc., y atender a las reminiscencias gráficas que surgen en la regresión gráfica motivada por las dificultades en el contexto en que se realiza la escritura.

Manuel J. Moreno

Instituto de Grafología Analítica

 

 

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